La Ermita

Desde hace poco más de cuarenta años la Cofradía de Nuestra Señora de Llano tiene su sede en una nueva ermita, situada en el pinar de Aguilar de Campoo, a orillas del pantano del mismo nombre, pero antes de hablar de esta nueva ermita es preciso y de justicia remontarnos algunos años atrás para hablar de la vieja ermita, casa madre de la cofradía y de las circunstancias que dieron origen a la nueva ermita.

La construcción del pantano de Aguilar suponía dejar aislada la ermita de Nuestra Señora de Llano en determinadas épocas del año, en función de la cota del agua embalsada, con la imposibilidad de llegar a la misma a los numerosos devotos de la Virgen. Se estudiaron diferentes propuestas, entre ellas la construcción de un puente para salvar este inconveniente y finalmente se optó por desmantelar la ermita vieja y aprovechar sus materiales, piedra, madera y tejas, para la construcción de una nueva ermita. en consecuencia nos vamos a referir en este capítulo a las dos ermitas que han servido y sirven de sede a la Virgen de llano y a su cofradía.

Ermita antigua La ermita primitiva, quizá sería más propio hablar de santuario, estaba situada en la cima de una pequeña loma desabrigada de todos vientos, situada a una legua de Aguilar de Campoo, dentro ya del término del pequeño pueblo de Frontada, hoy ya desaparecido bajo las aguas del pantano.

Su emplazamiento estratégico, que le permitía observar un amplio horizonte de muchas millas a la redonda, así como las notables proporciones y distribución del edificio, son indicios muy fundados para pensar su origen o procedencia templaria.

Era un edificio de aproximadamente de 80 metros de largo por 40 de ancho, de sólida construcción de piedra con viguería de roble y databa del siglo XII, como lo atestiguaba la fecha que aparecía en el dintel de una de sus ventanas. Aunque de origen románico, había sufrido con el tiempo modificaciones y probablemente ampliaciones como podía apreciarse en la iglesia, en la que predominaban los elementos góticos.

El eje principal coincidía casi matemáticamente con la dirección Este-Oeste, estaba dividido en dos mitades prácticamente iguales, correspondiendo la zona este a la ocupada por la iglesia, como era lo habitual en las iglesias cistercienses y en las de los templarios, que habían copiado de aquéllas, lo que nos vuelve a poner en relación a la cofradía con la orden de los monjes guerreros. Cada zona tenía entrada independiente desde la calle, por medio de puertas de arco de medio punto y ambas estaban comunicadas entre sí por el interior.

La iglesia tenía un atrio interior que corría a lo largo de la misma y que además servía de paso a la zona de viviendas. Tenía un hermoso retablo barroco de tres calles del siglo XVII, en el que había unas tallas de san Joaquín y santa Ana, ocupando la parte central la imagen de la Virgen titular de la cofradía. El retablo estaba coronado por un crucifijo de marfil. Había además otros dos altares menores y según se entraba a la derecha un gran Cristo crucificado, fijado a la pared. La sacristía tenía un armario con cajonera, donde se guardaban los ternos y ornamentos religiosos y sus paredes estaban materialmente cubiertas de exvotos, que los fieles habían ido colgando a lo largo de los siglos. En la parte posterior de la iglesia y a un nivel superior se encontraba el coro. Desgraciadamente el retablo, las tallas a excepción de la de la Virgen, los ornamentos y los ternos desaparecieron cuando se hizo el traslado de la ermita.

En la parte exterior tenía un campanil que tañía inexorablemente todos los días a la hora del Angelus, como también lo hacía la campana de los establecimientos templarios y que servía además al ermitaño para avisar de situaciones de emergencia, incendios, enfermedad, etc. en las que era ayudado por los vecinos de Frontada que, por su proximidad, eran los primeros en enterarse.

mf001-02La otra parte del edificio, con un tamaño similar al de la iglesia, con entrada desde la calle por la fachada oeste, eran lo que podríamos llamar las dependencias civiles, que sin duda fueron el alojamiento de los caballeros templarios y que la cofradía dedicaba a vivienda del ermitaño. Esta parte del edificio era de dos plantas, la superior la ocupaban cinco dormitorios o celdas, la sala capitular, el comedor, el archivo, las cocinas y el granero. En la planta baja, además de un amplio zaguan, estaban los establos, la leñera y un horno, donde posiblemente los moradores de la ermita cocían su propio pan.
En la parte exterior, a la derecha de la puerta y adosada a la pared, había una hornacina en la que estaba colocada una imagen de piedra de la Virgen, de confección muy tosca o quizá muy deteriorada por la acción de los agentes atmosféricos a lo largo de los siglos y que hoy se encuentra en las inmediaciones de la ermita nueva.

Tenía también la ermita un huerto a todo lo largo de su fachada sur en el que había un colmenar, que debió ser sin duda una propiedad muy apreciada por la cofradía, hasta el punto de que ésta tenía entre sus cargos u órganos de gobierno el oficio de catador del colmenar.

La nueva ermita de construcción moderna y de proporciones mucho más reducida, aquí si que es propio hablar de ermita, fue construida en el año 1961, ante la imposibilidad de conseguir que se hiciera un puente que permitiera llegar a la ermita vieja en cualquier época del año.

Para la construcción de la nueva ermita el ayuntamiento de Aguilar de Campoo cedió gratuitamente unos terrenos en el Pinar, se contó con la ayuda de la Confederación Hidrográfica del Duero, propietaria del nuevo pantano, y sobre todo con la ayuda y entusiasmo de los cofrades y en general de todos los vecinos del pueblo de Aguilar de Campoo.

Ermita nuevaLa primera idea de la cofradía, una vez que no se logró el puente, fue trasladar a los terrenos cedidos por el ayuntamiento la preciosa iglesia románica del pueblo de Villanueva del Río, que también iba a quedar tapada, junto con el pueblo, por las aguas del pantano y cuando este proyecto no se pudo llevar a cabo (la iglesia fue en efecto trasladada y hoy puede verse en Palencia), se optó por construir un edificio de nueva planta, utilizando para el mismo la piedra, vigas y tejas de la ermita vieja. Las obras de la nueva ermita se iniciaron en junio del año 1961 y la primera celebración de la romería tuvo lugar el domingo 10 de septiembre de ese mismo año, hasta entonces se había celebrado siempre el día 8 del mismo mes, con independencia del día de la semana que fuese.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*